Pórtico

Como el espíritu vivifica la materia informe y la eleva hacia lo alto, hasta darle anhelos de infinitud y de prennidad, así quiere nuestro ESPIRITU penetrar en la carne amorfa de nuestro mundo moderno, disgregado y pesimista, para darle un calor de vida y un aliento de perenne seguridad.

Los únicos realmente doctos

Desde hace unos días, vuelve a hablarse con insistencia de reformas concernientes a planes de enseñanza. De ahí que oportuno parezca reflexionar sobre la íntima esencia en que consiste el ser docto o, si se priefiere; el ser doctor, eslabón cimero en la colación de títulos oficiales.

Dos centenarios

Lector amigo no te retraigas, por favor, al leer el epígrafe que encabeza estas líneas. Ni por asomo se nos ha ocurrido, en este lugar ocupar tu atención hablándote de algún centenario extemporáneo, de esos hoy tan en uso. Nuestro propósito es, a la vez, menos altisonante y más constructivo si trata simplemente de recordarte que se aproximan dos conmemoraciones centenarias, en apariencia harto dispares, mas con un común denominador de significativa transcendencia.

Evitemos el egoísmo

Todavía resuenan en nuestros oídos los seductores acentos nietzschearios que distinguían dos especies de egoísmos, fundamentalmente diversos: el inferior, comparable al gatuno, y el superior, elogiable como suprahumano.

Discusiones enconadas

Vivimos en una época, a no dudarlo, excesivamente polemizante. El sereno diálogo, tan fecundo en tantos aspectos, vienen muchos a frustarlo mediante enconadas discusiones donde, con frecuenda, en vez de brotar luz se espesan tinieblas. Con lo cual, salimos todos perdiendo.

Anti-aniversarios

Desde algún tiempo hacia acá, adviértense en muchos escritores ansias de “snobismo” tan acentuadas, que realmente provocan repugnancia y hasta, en no pocas ocasiones, incluso compasión. Provocan repugnancia intensa, ante todo, porque nada más anodino que esforzarse en trasladar al campo de las letras espúreos anhelos de originalidad, aun a costa de los valores más consagrados en cuanto respetables. Y provocan, además, cristiana compasión, porque nadie tan digno de ser compadecido, en el
palenque literario, como aquel que, a falta de méritos propios, procura acreditar su nombre a costa de ajenos deméritos, reales o presuntos.

Importancia de lo institucional

«Cuando la sociedad se disuelve, lo que se necesita no son proyectos, no son palabras, no son leyes tampoco son instituciones fuertes que resistan al ímpetu de las pasiones, a la inconstancia del espíritu humano, a los embates de los acontecimientos».

La gran responsabilidad

Desde que se ratificó el Concordato entre la Santa Sede y España el 27 de octubre de 1953, no había salido ningún número de ESPIRITU, en que pudiésemos hablar de este magno acontecimiento. Y sin embargo estamos obligados a ello por dos motivos: como católicos, y como miembros del INSTITUTO FILOSÓFICO DE BALMESIANA.

Comprender no ha de ser aceptar

Un problema antiguo, pero siempre nuevo, es el que se presenta al hombre cada vez que éste quiere mejorar el ambiente en que se encuentra. Es problema difícil porque si el hombre no se aísla del ambiente para hacerse a sí mismo mejor, no mejorar el ambiente; pero si se aísla, cortando sus comunicaciones con él, tampoco podrá influir en él para ennoblecerlo.

Abramos los ojos

En las grandes conmemoraciones y solemnidades se ha introducido la costumbre de añadir al programa de los festejos la representación de un auto sacramental.

San Agustín y la interioridad del alma

Así como el niño en su proceso de progresivo desarrollo, pasa por diviersas etapas, la primera de las cuales es el contacto con el mundo externo, y sólo años más tarde penetra en su interior hasta darse cuenta refleja de su propio «yo», asimismo la humanidad en los diversos períodos de cultura por los que ha atravesado presenta diversos procesos de sucesivo desarrollo.

El Núcleo necesario

Siempre que en el decurso de la Historia se ha iniciado un movimiento con afanes de conquista, para ejercer una acción profunda ha sido uno de sus primeros gestos agrupar los elementos con que cuenta, es decir, unificarlos alrededor del fin común.

Momento crucial

Siempre que la guerra ha asolado una región durante varios años, el primer período de la postguerra ha sido un momento crucial, especialmente en tres terrenos, que lo abarcan casi todo: el económico, el moral y el ideológico del cual hablaremos ahora.

De nuevo un punto fundamental

Hace muy poco se ha celebrado en París el Primer Congreso Nacional de Enseñanza Religiosa. Con esta ocasión Monseñor A. Della’Acqua, que desempeña las funciones del Secretario de Estado, envió en nombre de Pío XII una carta al Congreso sobre la enseñanza religiosa.

Mitos intelectuales

Siempre las voces de mando, las consignas, han tenido una gran influencia sobre los hombres, porque nuestra naturaleza es especialmente sensible ante un ideal, que es precisamente lo que es sintetizado en la consigna.

Importante documento de la Jerarquía católica española

Los intelectuales españoles tienen hoy un motivo de íntimo gozo: un documento, voz de la Iglesia, que señala claramente el ideal que nos queda por alcanzar y el camino que conduce a él. Nos referirnos a la reciente declaración colectiva de los Metropolitanos Españoles, del 10 de abril de este año.

¿Espiritualidad nueva?

Tal es el título de un libro, que publicado ahora entre nosotros, es de una importancia muy grande para los intelectuales y por tanto interesa sobremanera, según creemos, a nuestros lectores. Nos referimos a la obra del Excmo. D. Vicente Enrique y Tarancón. Obispo de Solsona, encabezada con el título que abre esta presentación y comentario.

Baroja y Juan Ramón

Cuando el viento de otoño arremolina en nuestras calles las hojas de los árboles, todas las mezcla en su vertiginoso rodar, aun las hojas de árboles más desemejantes, aun aquellas que conservan zonas verdosas, junto con las secas. El remolino de los hechos que estamos viviendo día a día, ha mezclado también por azar en las hojas de los periódicos dos nombres de procedencia muy distinta y de carácter muy diverso: Pío Baroja y Juan Ramón Jiménez. Uno arrebatado por la muerte, otro distinguido con el premio Nobel.