Baroja y Juan Ramón

Cuando el viento de otoño arremolina en nuestras calles las hojas de los árboles, todas las mezcla en su vertiginoso rodar, aun las hojas de árboles más desemejantes, aun aquellas que conservan zonas verdosas, junto con las secas. El remolino de los hechos que estamos viviendo día a día, ha mezclado también por azar en las hojas de los periódicos dos nombres de procedencia muy distinta y de carácter muy diverso: Pío Baroja y Juan Ramón Jiménez. Uno arrebatado por la muerte, otro distinguido con el premio Nobel.

Significado del reciente decreto sobre Unamuno

El 30 de enero del presente año fechó el Santo Oficio el decreto emanado de la sesión del 23 del mismo mes, en el cual se incluían en el Indice de libros prohibidos dos obras de Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida, sin duda la principal de las publicadas por el escritor de la Universidad de Salamanca, y La Agonía del Cristianismo, que representa el estadio posterior de su evolución psíquica.

Una gran empresa intelectual

Cualquier nación culta aprecia sus valores literarios y científicos y tanto más, cuanto más se tenga en aquella nación un elevado nivel intelectual. Es de los pueblos incultos o de los que han decaído del antiguo esplendor desconocer su pasado.

El Arte Sagrado

Uno de los fenómenos más curiosos que se observan en nuestros días en lo referente al arte es el de una progresiva introducción en el ámbito del Arte Sagrado de estilos muy avanzados, que van desde el estilo que podríamos quizá llamar «neo-surrealismo» del Dalí de nuestros días, hasta auténticas producciones de gusto existencialista, que manifiestan una sorda actitud de desgana, de desplante antiintelectual. Ante una imagen de estilo, digamos, clásico, los innovadores no esconden una sonrisa de desdén; pero ante una pintura abstracta, los que no están conformes con algunos movimientos, subjetivos en demasía, del arte actual, no esconderán la calificación de «esperpento», como sentencia definitiva.

El temor a la Verdad

Hay ciertos rasgos que caracterizan claramente el comportamiento de aquél que tiene como norma de sus estudios y escritos el amor a la Verdad. Para aquél que tenga efectivamente amor a la Verdad, la piedra de toque para apreciar a un filósofo o sistema filosófico sería su aportación a la Verdad.

El justo medio

Recientemente ha vuelto: a plantearse en círculos intelectuales españoles la eterna cuestión de la «actitud». Se han preguntado algunos, bajo la formulación interesante e inócua de «¿Qué piensa usted del sacerdote?», cuestiones que constantemente, en cada edad y en cada período histórico, se replantean, y a propósito de las cuales caben las mismas posiciones.

El trabajo en equipo

Una de las caracterfaticas más notables de nuestro siglo consiste en la importancia progresiva que adquiere lo social sobre lo individual no como si el individuo perdiese su valorr propio de persona. sino en cuanto a que hasta para perfeccionarse y de» arrollar su lJropia individualidad ha de contar cada día más con la organización social y ha de ingresar en ella.

Diez años de vida

Entramos en 1959, año en que ocurrirá la fecha que señala los diez primeros de la fundación del Instituto Filosófico de BaLmesiana.

Personalidad

Una de las cuestiones que en nuestros días se discuten con frecuencia, es la de la «personalidad». «Hay que tener una gran personalidad», «hay que impedir lo que daña a la personalidad>>, son frases que oímos frecuentemente. Con ocasión de estas consignas se imponen muchas cosas, se rechazan otras, se estimulan algunas, se desprecian las demás. ¿Qué hay sobre el culto a la personalidad?

Hugo Wast sobre el destino del intelectual católico

El famoso novelista Hugo Wast publicó hace pocos meses en la revista bonaerense ESTUDIOS un articulo sumamente interesante, como suelen ser los del ilustre escritor argentino. El articulo de ESTUDIOS 48 (1958) 763-766 a que nos referimos, tenía este expresivo título: El triste destino del intetectual católico.

Superación del irracionalismo

Así como la corriente alterna va constantemente saltando entre los dos polos eléctricos, así en toda las cosas humanas ,el avance suele provenir del equilibrio que supera la oscilación, entre los extremos; el retroceso en cambto frecuentamente proviene de dejarse caer, ya en uno, ya en otro de los dos polos opuestos.

El amor a la verdad

Varias revistas de cultura se han hecho eco estos últimos meses, de la exhortación del Sumo Pontífice, contenida en su primera Encíclica: amor a la verdad. Con esta ocasión ha vuelto a plantearse un tema que siendo antiguo, será siempre nuevo: Tampoco faltan -ha dicho- los que, si bien no impugnan de propósito la verdad, adoptan, sin embargo, ante ella, una actitud de negligencia y sumo descuido, como si Dios no les hubiera dado la razón para buscarla y enconttarla. Tan reprochable modo de actuar conduce, como por espontáneo proceso, a esta absurda afirmación: todas las religiones tienen igual valor, sin diferencia alguna entre lo verdadero y lo falso.

La novela y las ideas

Vale la pena que llamemos la atención sobre un punto que tiene gran importancia para la formación de los jóvenes intelectuales de nuestra patria: el uso y el abuso de las novelas.

Estilos del pensar

Eugenio D’Ors publicó en 1945 una obrita titulada «Estilos del pensar». En ella reunía a autores aparentemente (y realmente también) tan dispares como son Menéndez Pelayo, Maragall, Vives, San Juan de la Cruz y Ricardo León. Sin embargo creyó Eugenio D’Ors que dentro de las perlas de un collar hay una hebra que les da cohesión y continuidad. Esta hebra secreta es un estilo, un estilo de familia, que permite descubrir una secreta unidad en escritos que ante una mirada superficial no parecerían tener ninguna.

Revolución

Cuando miramos el cauce de un torrente durante las primeras horas de crecida, después de una copiosa lluvia, advertimos que el agua se echa vertiginosamente por el cauce abierto entre los recodos que ofrecen menor resistencia. Así crece el nivel del torrente hasta que de pronto, al aumentar el caudal, caen sobre el cauce pedruscos desprendidos de las vertientes; al oponerse de repente al paso embravecido del agua, producen un choque, a veces suficiente para que el torrente cambie de rumbo. Parecía imposible triunfar contra la corriente, y sin embargo, la tenaz oposición de una piedra lo ha conseguido.

¿Avance o estancamiento?

Hace no mucho nos preguntaba un joven: ¿por qué no se difunde más en el mundo intelectual, y especialmente en el filosófico, el núcleo fundamental de las grandes tesis de la Filosofía Cristiana?