Bioética y metafísica

Desde que, en 1971, V. R. Potter utilizó el término Bioética para significar una especie de ética de la vida, se han venido dando distintas definiciones de esta nueva disciplina. Quizá la mejor sea la indicada por el Profesor Serrano Ruiz-Calderón de «filosofía moral de la investigación y de la práctica biomédica». No obstante, en todas ellas aparece la aplicación o concreción de la Ética como un elemento esencial. Como ha indicado Marciano Vidal: «La bioética funciona dentro de un paradigma de racionalidad ética, el cual le proporciona el marco de referencia para los discernimientos y para las propuestas operativas».

El reformismo luliano

En otro reciente libro sobre Llull, de Jordi Rubio i Balaguer, se indica que: «En 1892 el doctor Torras y Bages publicó en La Tradició Catalana un gran capítulo, que hoy no es muy de moda ponderar ni citar demasiado, pero que sometía la ambición filosófica y teológica de Ramón Llull a un examen desapasionado y desmenuzador»

La filosofía de la libertad en Carlos Cardona

Uno de los puntos de coincidencia de las actuales corrientes postmodernas es la proclamación del fin de la libertad. Todas ellas parecen apoyarse en especulaciones teóricas explícitamente negadoras de la libertad personal. No obstante, en el mundo contemporáneo, son continuas, en mayor medida que en la modernidad, las valoraciones y reprensiones morales. La ordenación ética es reclamada cada vez más en todos los órdenes de la vida humana, culturales, científicos, artísticos, políticos y económicos; y paradójicamente, desde el pensamiento actual, no puede darse razón satisfactoria de la libertad y responsabilidad del ser humano. En esta extraña y sorprendente situación, denominada por el profesor Canals Vidal de «fariseísmo laico», ha llegado a tomarse como progreso científico toda explicación determinista de los actos humanos por factores culturales, sociales, económicos, psicológicos o genéticos.

Ser hombre significa ser con los demás

Es patente que el hombre es un ser social, y, por ello, desea y debe vivir en sociedad. Santo Tomás incluso afirma que forma parte de la misma sociedad. De manera que: «Cualquier persona singular se compara a toda comunidad como la parte al todo». Sin embargo, el término «parte » no se refiere a algo substancial. La sociedad es un todo accidental, no una totalidad substancial. Cada hombre puede mantener, por tanto, su propia entidad substancial, su personalidad. Pertenece a la sociedad como una de sus partes, pero en sentido accidental, aunque necesariamente.

Familia, educación y libertad

El artículo 15, 3 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, contenido en la resolución 217 (III) de la Asamblea General de la ONU, de 10 de diciembre de 1948, en París, dice así: «La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado». En esta definición, la familia queda caracterizada, desde un enfoque sociológico, como la primera «célula» de la sociedad civil o política, como una sociedad compacta, fundada en la misma naturaleza del hombre, en sus más espontáneos impulsos a la sociabilidad, y como una institución natural inviolable por parte de las otras sociedades, de la que es su cuna, y a la que tienen obligación de defender, ayudar y favorecer.

¿Hombre y persona?

Con mi ponencia ¿Hombre y Persona?, desearía ayudarles a la reflexión sobre la dignidad humana, que estan realizando en estos días -que para muchos son ya de vacaciones-, con mis consideraciones sobre esta cuestión, nada fácil, pero de extraordinaria importancia, sobre la que vengo pensando desde que empecé mis estudios universitarios.

Filosofía y salvación. El “Tratado de Filosofía” de Agustín Basave Fernández del Valle

La gran labor del filósofo, diplomático, jurisconsulto, educador y humanista, Agustín Basave Fernández del Valle, actual Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía, miembro del Consejo Directivo de la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía, y de varias academias de todo el mundo, y que ha tenido un papel muy destacado en la organización y participación de los más importantes Congresos Internacionales de filosofía en los últimos años, ha sido reconocida mundialmente, como lo revelan los numerosos premios internacionales que se le han concedido y las varias condecoraciones de Alemania, Francia, Estados Unidos, Italia, Portugal, España y del Vaticano. Su autoridad y prestigio intelectual en el mundo de hoy lo debe principalmente a sus más de veinticinco obras -varias de ellas traducidas al inglés, francés, italiano, portugués y griego-.

Como acceder a la Verdad: Ciencia-Naturaleza-Conciencia

A partir de la decada de los ochenta, el existencialismo sartriano, pesimista y desesperado, de primera mitad del siglo, reapareció de algún modo en una nueva versión del pensamiento de Nietzsche, depurada de las consecuencias sociales y políticas. Se le conoce como filosofía posmodema, porque se presenta como la disolución de la modernidad, que nació en el Renacimiento, se continuó principalmente en el racionalismo del siglo xvn y se desarrolló en el movimiento cultural de la Ilustración, y que culminó en los humanismos ateos del siglo pasado y de la primera mitad del actual.

El profesor católico del siglo XXI

Los dos últimos siglos de este segundo milenio, que finaliza, han sido de grandes cambios, que se han dado en todos los ámbitos de la cultura y de la vida humana, y que se extienden por todas partes. Gracias sobre todo al progreso de las ciencias y de la técnica, el hombre ha ampliado extraordinariamente su poder. Tiene a su disposición muchas más riquezas, mayor poder económico y se incrementan continuamente los conocimientos en las distintas ramas del saber, lo que le permite no sólo conocer y utilizar la naturaleza física sino también su misma intimidad espiritual, tomando mayor conciencia de su libertad, y de las leyes de la vida social.

El hombre, desvestido de sus ropajes culturales

Hace aproximadamente dos mil quinientos años, en la Grecia clásica, en un mundo pagano, el poeta Píndaro formuló este imperativo ético básico: “llega a ser el que eres”. También los pensadores griegos se dieron cuenta de que para cumplir este precepto humanístico dirigido a la ordenación de la propia vida, para así poder llevar a cabo las posibilidades de cada hombre individual, se necesita de la actividad educativa. En esta ayuda al desarrollo pleno de cada persona, que realiza la educación intervienen tres elementos esenciales: las tendencias naturales, la razón y la cultura.

Jaime Balmes (1810-1848): en favor de la filosofía

Dionisio Roca, en su reciente libro Balmes (1810-1848), de la colección “Filósofos y Textos”, que dirige el profesor Luis Jiménez Moreno, señala que, todavía en la actualidad: “No parece, a primera vista, que Jaime Luciano Balmes haya sido un pensador tratado con la debida ecuanimidad en la historia del pensamiento (…) Una explicación radical, aunque oculta e inconfesada, para menosprecio semejante puede encontrarse en la actitud independiente, libre e incondicional de Balmes en su búsqueda de la verdad, sea cual sea su origen o procedencia”.

Ortega y Gasset y la misión de la Universidad

Es innegable que, durante estos dos últimos tercios del siglo XX, la situación de la Universidad ha sufrido una tranformación considerable. Dos hechos históricos han sido principalmente los elementos catalizadores: la “contestación” de los años finales de los sesenta y de principios de los setenta, que produjo un desorden que parecía insuperable; y el derrumbe de las ideologías y utopías en los últimos años.

Fin de milenio: el problema de tiempo

El final del segundo milenio, al que nos estamos acercando, es una fecha de gran importancia, porque, como dijo Juan Pablo II en la Carta Apostólica Tertio Millenio Adveniente, en noviembre de 1994: “Los dos mil años del nacimiento de Cristo –prescindiendo de la exactitud del cálculo cronológico– representan un Jubileo extraordinariamente grande no sólo para los cristianos, sino indirectamente para toda la humanidad, dado el papel primordial que el cristianismo ha jugado en estos dos milenios”.

Joan Pegueroles: veinte años en la dirección de “Espíritu”

A principios del año 1979, el P. Joan Pegueroles, S.I, tomó la dirección de “ESPÍRITU”, a petición de su fundador y director Juan Roig Gironella (1912- 1982). La revista la había fundado en 1952, como órgano del Instituto Filosófico de Balmesiana, también creado por él tres años antes –hace ahora exactamente cincuenta años–. Su finalidad, siguiendo el espíritu de los fines de la Fundación Balmesiana, era y continua siendo la de “fomentar, defender e incrementar el desarrollo de la Filosofía Cristiana”. La revista “Espíritu”, desde la primera dirección del P. Roig y la actual del P. Pegueroles, ha venido cumplido fielmente este cometido intelectual y cultural, como importante actividad del Instituto filosófico.

Para una filosofía y una teología de la cultura actual. En torno al libro “La cultura católica”, de Aníbal E. Fosbery

Al final del pasado año, y podría decirse del segundo milenio católico, apareció la obra del P. Aníbal Fosbery, La cultura católica. Sin duda, va tener una gran importancia para este nuevo período cronológico situado en el de la historia, después de que Dios asumió nuestra naturaleza humana. El cardenal Paul Poupard, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, en el Prólogo del libro, indica que, en primer lugar: “La presente obra de Fr. Aníbal E. Fosbery es el producto de una experiencia iniciada poco después del Vaticano II y que en la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA) ha encontrado el lugar apropiado para salir a la luz. No es sólo el producto de la reflexión, sino de la vida iluminada desde la Palabra de Dios y confrontada con la más sana doctrina de la Iglesia”.

Verdad y libertad

Es frecuente que, en la actualidad, se utilice, en el lenguaje corriente, la expresión “calidad de vida” para referirse a la dignidad del hombre. Con ello, parece que la dignidad de la vida humana dependa de los modos de vivir. Aunque sea un deber para todos intentar la mejora de la calidad de la vida humana, o el progreso humano y espiritual del hombre, sin embargo, la dignidad básica del hombre no está en su modo de vivir, sino en su propia persona, que tiene siempre la misma dignidad. Desde su inicio hasta su fin. De ahí que los derechos humanos, el primero de ellos es el de la vida, son independientes del modo de vivir, tanto en el aspecto biológico, cultural –se es igualmente persona con o sin salud, con cultura o sin ella– y ético –hay buenas y malas personas, pero todas son personas–, y en cualquier otro. La vida humana tiene que estar de acuerdo con la dignidad del hombre, pero el modo de ser esta vida no constituye su dignidad.

Humanismo y trascendencia. La “Fides et ratio” y el pensamiento contemporáneo

En la encíclica Fides et ratio, que puede considerarse como la fundamentación de toda la enseñanza de Juan Pablo II –expresada en las anteriores, dedicadas al misterio de Dios, al de la Iglesia, a su doctrina social, a la bioética y a la moral–, se ofrece una visión muy completa y profunda del pensamiento contemporáneo. No se limita a establecer, con sus corrientes principales, un “diálogo crítico y exigente”, sino que también se indica el camino que hay que seguir para evitar los riesgos que comporta. Algunos de ellos ya son patentes en este final de milenio y otros latentes pueden aparecer en el próximo.

Metafísica del ser y del espíritu. La filosofía tomista de Alberto Caturelli

En el extenso apartado, que el famoso historiador francés Alain Guy dedica, en su obra de historia de la filosofía iberoamericana, a Alberto Caturelli, se lee: “Siguiendo las huellas de Platón, Plotino, san Agustín, Pascal, Rosmini, La velle y principalmente Sciacca, Caturelli rechaza todo naturalismo y todo materialismo, así como todo idealismo inmanentista o panteísta; y admite resueltamente como vencedor al espiritualismo más ferviente”.

La “Trascendentalidad” de la persona

De la brillante y profunda ponencia del Dr. Manuel Ocampo, que nos acaba de exponer de manera magistral, quisiera destacar dos tesis, que me parecen especialmente importantes. La primera que: “sin la metafísica no queda a salvo el sujeto personal humano y con él su dignidad”. La segunda no se refiere ya a la Metafísica, sino a una de sus temas más nucleares, los trascendentales. Afirma que esta doctrina, junto con otras derivadas: “constituyen uno de los más grandes descubrimientos del hombre”. En mi exposición, para corroborar estas tesis, intentaré mostrar que están estrechamente relacionadas. La persona guarda una conexión directa y estrecha con los conceptos trascendentales. De manera que puede decirse que la persona, en cierto sentido, es un trascendental.

Estatuto ontológico del embrión

La ciencia biológica actual explica el origen del ser humano por dos celulas especializadas para la generación: el gameto femenino u óvulo y el gameto masculino o espermatozoide, cada una con la mitad del número de cromosomas de las demás celulas del organismo, veintitrés. Al fusionarse las dos celulas, al fundirse sus dos núcleos, se cosntituye una nueva celula, el cigoto, que tiene ya sus cuarenta y seis cromosomas. Como indica Ramón Lucas: “Este nuevo ser no es la simple suma de los códigos genéticos de los padres. Es un ser con un proyecto y un programa nuevos, que nunca antes ha existido y no se repetirá jamas. Este programa genético –genoma– absolutamente original, individua al nuevo ser, que de ahora en adelante se desarrollará según ese genoma”.