Las aventuras de la diferencia

El pensamiento de la diferencia, sobre todo en Francia, en reacción contra la filosofía de Hegel, busca una diferencia que no dependa de la identidad, es decir, que no se obtenga por negación de la identidad y que no sea negada en una identidad superior.

Consideraciones en torno a la polémica Leibniz-Clarke

Siempre que pensamos en el estado de la Ciencia en los siglos XVII y XVIII, de inmediato resaltamos el carácter experimental de la misma. Las leyes de la Naturaleza son inducidas a partir de los propios entes físicos; es decir, es la observación y la experimentación apoyadas en un sólido aparato matemático las que avalan un conocimiento científico. Sin embargo, la principal novedad metodológica radica en la aplicación de las matemáticas al estudio de la Naturaleza. A ello contribuyó el resurgimiento del platonismo en Italia renacentista; pues no hay que olvidar la gran carga matemática que el platonismo lleva implícita. Los pitagóricos entendían el número como principio de existencia, fueron ellos los primeros en postular que las diferencias cualitativas entre los seres podían traducirse en diferencias de orden cuantitativo. No hay duda de la importancia de las doctrinas neoplatónicas en una época en que la meta de todo filósofo natural era conocer la Naturaleza del modo más exacto posible, por tanto, nada mejor que la aplicación del método matemático para lograr esta exactitud.

El ser perfectible de la persona humana

¿En qué consiste la perfectibilidad de la persona humana? Tal es la pregunta que se formula en este estudio. Una explicación satisfactoria de la misma, nos remite ineludiblemente a esta otra pregunta: ¿qué es la persona humana? En efecto, para poder perfeccionar algo, es necesario conocer la naturaleza de ese algo; en este caso, de ese «alguien» que es la persona.

Crítica de Heidegger al “intuicionismo” cartesiano

En la Introducción de Ser y Tiempo, Heidegger, para poder aclarar internamente la pregunta que interroga por el sentido del ser, que reitera expresamente, y, así, desde una nueva perspectiva, desarrollar una «ontología fundamental», indica que es necesaria la destrucción del contenido de la historia tradicional de la ontología. Un aspecto crucial de esta tarea aniquiladora es la afirmación, repetida insistentemente a lo largo de la obra, de que la metafísica occidental ha estado regida por la hegemonía de la intuición, entendida como el modo originario y auténtico de captación de la realidad.

Número 95

Año 36 |1987 Artículos La analogía del ser en Suárez Juan Roig Gironella Crítica de Heidegger al “intuicionismo” cartesiano Eudaldo Forment Giralt El ser perfectible de la persona humana A. Jiménez Guerrero Notas y documentos Consideraciones en torno a la...