Dimensión trascendente de la persona

Tal vez no haya, en la actualidad, un tema más debatido y en el que se haya gastado más tinta que el de la persona. La persona ocupa el centro de atención de la humanidad. De ahí que sea de sumo interés el saber de una manera descriptiva, al menos, qué es la persona para poder hablar de ella con la menor imprecisión ya desde el comienzo. La persona ha recibido diversas acepciones, a tenor de los distintos intereses que han convergido en ella. Su riqueza permite una visión plurifacética. Esta, sin embargo, no agota toda su hondura. Efectivamente, la persona no es catalogable en unos esquemas prefabricados, povque su característica más saliente de «vida» lo impide.

La deuda externa hoy: ¿la nueva esclavitud?

Parece innegable la solicitud universal por la reconversión, la reinversión o la erradicación de la deuda externa –al menos parcial–, a juzgar por las declaraciones internacionales de los responsables de los Estados; al igual que de las personas particulares, que se sienten solidarias de la tragedia por la que pasan la mayoría de los países del tercer mundo, que no pueden autodesarrollarse socialmente a causa de la dependencia económica de sus financiadores de tiempos lejanos. Tales personas no han dudado en recurrir a todos los medios privados y públicos a su alcance; incluso han sido protagonistas de grandes manifestaciones, en las ciudades más influyentes del mundo. Más aún, se han asociado entre sí para reivindicar –a nivel mundial– el derecho que asiste a todos los países a su desarrrollo de manera integral. En ese marco referencial, es de justicia exponer el alcance de la deuda internacional, pasando por sus causas e implicaciones, para llegar a plantear algunas líneas de posible solución al respecto. De ahí, pues, que el objetivo de ese estudio sea diseñar el carácter de esclavitud que entraña hoy la deuda externa para muchas etnias.

Ética, globalización y tercer mundo (I)

Motiva el estudio de ese tema la dimensión ético-filosófica que él presenta en el momento actual. La globalización significa, según R. Solow, “el proceso de interconexión financiera, económica, política y cultural que genera relaciones, a la vez que exclusiones”. En efecto, ocupa, en la actualidad, la plaza principal no sólo en las empresas asociadas o fusionadas, sino también en la vida socio-política, merced a los movimientos internacionales que ella genera, cada vez que hay una reunión de los grupos interesados por razón de la economíatécnica o de la política, ya que una y otra suelen estar imbricadas. A ese particular, circunscribiremos el área de la globalización, para relacionarla con el desarrollo del Tercer Mundo, en su doble aspecto actual e histórico evolutivo, como clave de interpretación hoy de la ética filosófica.

Ética, globalización y tercer mundo (II)

La ética ha evolucionado al compás de la aplicación justa de los derechos humanos, porque éstos se respaldan en aquélla, al nivel de cuanto en justicia le es debido a la dignidad y al valor intrínsecos de la persona. Efectivamente, derechos y deberes éticos se corresponden como el anverso y el reverso de la misma realidad, sin solución de continuidad. En este contexto, pues, se inscribe la evolución progresiva de esos derechos, en una triple fase, denominada generacional, por razón de los tiempos sucesivos.

El valor de la dignidad de la persona en Max Scheler

Max Scheler parece que se adelantó a su tiempo al plantear la cuestión acerca de la dignidad de la persona, conforme a su nueva manera de concebir la filosofía fenomenológica, a la luz de la axiología. Pues la encuadró dentro de su pensamiento innovador respecto de las categorías de su época. Ideológicamente era un inconformista, merced a su carácter creador de un nuevo enfoque antropocéntrico de la filosofía, en el aspecto específico de la axiología personalista, contemplada a la luz del valor de la dignidad única del hombre.
Pues bien, para adentrarse en el pensamiento scheleriano parece necesario proceder de manera gradual, para apreciar debidamente los pasos de la evolución de su quehacer filosófico hacia la búsqueda de una nueva manera de enfocar e incluso de fundamentar la filosofía. Por eso, precederá el análisis de su actitud ante la manera de hacer filosofía en su época, tributaria de la herencia recibida de manos de sus filósofos precedentes.