Simone Weil y la crítica al marxismo a través de su concepción del trabajo

La calidad de una persona intelectual se mide por su capacidad de discernimiento entre la verdad y la mentira y por su valentía en expresar, con palabras y escritos, su propia posición, en contra incluso, de las corrientes imperantes de su época.
Simone Weil es un ejemplo de ello. Aún estando en muchos aspectos cerca del marxismo, y viviendo en la práctica una adhesión al sindicalismo revolucionario, nunca transigió ni con los errores, ni con las mentiras, ni con las falsas expectativas que propagaba la creación de la U.R.S.S. o de un “Estado socialista” en la intelectualidad europea.