RUDI TE VELDE, Aquinas on God. The “Divine Science” of the Summa Theologiae

Cuenta Petrus Calo, uno de los primeros biógrafos de santo Tomás, que con
apenas cinco años nuestro dominico “preguntaba con ansiedad y frecuencia a su maestro: ¿qué es Dios?”. Esta pregunta acompañaría y, de algún modo, configuraría toda su vida. Haciendo suya esta misma cuestión y de la mano de santo Tomás, Rudi te Velde emprende, en la obra que reseñamos, una investigación que busca profundizar en la verdad sobre Dios. Aunque no sea una obra “reciente”, nos parece interesante comentarla por la repercusión que ha tenido y por constituir una referencia habitual para quienes estudian el tratado De Deo uno en santo Tomás.

Posibilidad y sentido de los nombres divinos. Analogía y teología filosófica

El problema de la analogía ha ocupado gran parte de la discusión tomista en la segunda mitad del siglo pasado. Entrar directamente en las diversas posiciones excedería los límites de un artículo; sin embargo, en un ejercicio reflexivo y propositivo, quisiéramos exponer (desde las aportaciones de Cayetano y Canals al pensamiento del Aquinate) una fundamentación y justificación de la analogía de proporcionalidad como instrumento adecuado para establecer un discurso sobre Dios que finaliza el trabajo metafísico.

“Por gracia habéis sido salvados” (Ef 2,5). Una comparación entre la perspectiva tomista y el protestantismo a propósito de la justificación

El diálogo ecuménico no puede fundarse exclusivamente en la búsqueda de elementos comunes, sino que debe también trabajar por encontrar aquellas diferencias que señalan en último término la distancia que debe recorrerse para alcanzar nuevamente la unidad. En el problema de la justificación, vemos reflejado aquel punto liminar que separa al catolicismo del protestantismo (como sistemas teológicos) y que puede resumirse en cómo se articulan causalmente la acción de Dios y la del hombre. La “respuesta anticipada” de santo Tomás al protestantismo se soporta en la comprensión de la causalidad divina que, por encontrarse en un plano superior y diverso, no anula la causalidad creada, sino que la integra en el plan divino de salvación