Voluntad humana y libertad en Leibniz

Abordo en este trabajo una provincia del leibnizianismo que ha sido poco estudiada. Me refiero a la teoría de la voluntad. Sin duda, este defecto tiene cierto fundamento en el propio Leibniz, porque nuestro filósofo no dedicó al tema de la voluntad ningún trabajo monográfico, y porque acentuó más bien el concepto de libertad y absorbió en el tratamiento de ésta el de la voluntad, pues en algunos lugares de sus escritos declaró que tratar de la libertad incluye y equivale a tratar de la voluntad: «Inquirir si en nuestra voluntad hay libertad equivale a inquirir si en nuestra voluntad hay voluntad. Libre y voluntario significan lo mismo».

Amor, relación y persona. Observaciones críticas

Tanto desde instancias religiosas como ateas, políticos y hombres de cultura proclaman con entusiasmo el superior valor del amor y apremian a que el amor se extienda entre todos los hombres. Con ocasión del día budista del Vesak, el 13 de mayo de 2014, el Secretario General de Naciones Unidas dijo: “El mensaje de Buda: paz, compasión y amor para todos los seres vivos, nos dice que abramos nuestros corazones y abracemos a todos los miembros de la familia humana, especialmente a los más necesitados. Estas enseñanzas intemporales pueden servir para marcar el rumbo a los gobiernos y la comunidad internacional” (Ban Ki-moon, 2014). “Haz el amor, no la guerra” fue el lema de la contracultura pacifista norteamericana para oponerse a la guerra de Vietnam. Por no hablar de los presbíteros católicos aficionados, con toda razón por otra parte, a poner ante los ojos de los creyentes que Dios es amor.

La identidad de ser y pensamiento en Dios

La cuestión de que trata este trabajo es la del sentido y valor de la afirmación de que Dios es Entendimiento perfecto. No trato propiamente de demostrarla, sino más bien de comentarla. Aristóteles sostiene que Dios es Nóesis noéseos nóesis. Santo Tomás defiende que el Ipsum Esse Subsistens es Entendimiento eternamente en acto cuyo objeto es Dios mismo. Porque, como dice V. Rodríguez: “Que en Dios se dé conocimiento intelectual perfectísimo, siempre actual, realmente identificado con su ser personal, actualidad pura, sustancial y simplicísima, resultaba obvio para Santo Tomás, teólogo y metafísico, bien atento a los datos de la divina Revelación y al fundamento del conocimiento, que es la inmaterialidad.”

Aproximación a la obra de Antonio Millán Puelles

El 12 de octubre de 1974, el cardenal K. Wojtyla coincidía con el Prof. A. Millán-Puelles en un ciclo de conferencias organizado en Roma. Mientras intercambiaban unas palabras, el entonces arzobispo de Cracovia sacó de su maletín la traducción italiana (en Marietti) de La estructura de la subjetividad, de Millán-Puelles, y comentó al filósofo español que ambos seguían caminos filosóficos semejantes.

Apuntes sobre la correlación entre pensar y ser en la ontología realista

Nada hay más amplio que la suma de pensar y ser. Todo, tanto lo real, como lo irreal, tanto lo existente como la nada, se sitúa en uno de esos dos ámbitos, y no hay más. Tomarlos en consideración es abarcarlo todo y no cabe totalidad más amplia. Sin embargo, la suma de pensar y ser no es una totalidad, en el sentido de que haya un género al que pertenezcan dos especies, respectivamente el pensar y el ser. Se trata de una totalidad sólo en el sentido de que cualquier “dato” pertenece a uno u a otro ámbito; es una totalidad meramente cuantitativa y, por ello, abstracta.

La ley natural como razón moral

La encíclica Humanae vitae, alrededor de la cual gira este solemne Acto, es un documento de la mayor importancia, porque asienta de manera terminante las posiciones de la Iglesia respecto de dos conceptos humanos esenciales, como lo son el del “amor conyugal” (nn. 8-9) y el de la “paternidad responsable” (n. 10). No aludiré aquí al valor histórico trascendental que tiene esta encíclica, del ambiente en el que se redactó, ni a sus consecuencias e interpretaciones.