Senderos abiertos hacia el nuevo humanismo

El tema del hombre goza de la máxima actualidad, resulta inevitable, retorna con vigor inusitado en este umbral del tercer milenio cristiano. Como si fuera un problema mal planteado y por ello no resuelto ahora se propone como nuevo. Se trata del nuevo humanismo. Ninguno de los problemas de fondo en la cultura actual suscita tanto interés, remueve tan a fondo las aguas de la cultura. En el pasado septiembre, con ocasión del jubileo de las Universidades, se difundía la noticia de la celebración, casi simultánea de unos 60 Congresos, todos ellos de algún modo en torno al tema del humanismo cristiano. La mayor parte encontraba su lugar natural en Roma. Juan Pablo II, promotor de esta reflexión, en la sesión conjunta de las diversas Universidades, en el aula luminosa de Pablo VI, rodeado de no menos de 300 rectores y con la presencia de unos diez mil profesores venidos de todos los ángulos culturales del planeta, interrogaba sagazmente, “¿qué tipo de hombre propone hoy la universidad?”. Y por enésima vez volvía a invitar a todos a la colaboración para lograr “un nuevo humanismo, que sea auténtico e integral”.

Metafísica del ser y del espíritu. La filosofía tomista de Alberto Caturelli

En el extenso apartado, que el famoso historiador francés Alain Guy dedica, en su obra de historia de la filosofía iberoamericana, a Alberto Caturelli, se lee: “Siguiendo las huellas de Platón, Plotino, san Agustín, Pascal, Rosmini, La velle y principalmente Sciacca, Caturelli rechaza todo naturalismo y todo materialismo, así como todo idealismo inmanentista o panteísta; y admite resueltamente como vencedor al espiritualismo más ferviente”.

Dos notas sobre la libertad agustiniana

San Agustín a veces distingue dos grados de libertad, que llama, de menor a mayor, liberum arbitrium y libertas. Otras veces, en cambio, distingue tres grados de libertad: liberum arbitrium, libertas minor y libertas maior. En el primer caso, liberum arbitrium es la posibilidad del bien y libertas es la necesidad del bien. En el segundo caso, liberum arbitrium es lo mismo que voluntario, libertas minor es la posibilidad del bien y libertas maior es la necesidad del bien.

Dios y el hombre, en San Agustín

En el pensamiento de san Agustín, Dios es para el hombre, no sólo principio de ser, sino también principio de conocimiento y de amor. Lo cual significa que si, por imposible, Dios no existiera y el hombre sí, el hombre no podría pensar ni amar nada.

Pórtico

Como el espíritu vivifica la materia informe y la eleva hacia lo alto, hasta darle anhelos de infinitud y de perennidad, así quiere nuestro ESPIRITU penetrar en la carne amorfa de nuestro mundo moderno, disgregado y pesimista, para darle un calor de vida y un aliento de perenne seguridad.

Cincuenta años después

El lector encontrará aquí adjunto el “Pórtico” que los iniciadores de nuestra revista pusieron al principio del primer número. Han pasado cincuenta años y, como Director de Balmesiana, a la que pertenece ESPIRITU, releo este “Pórtico” y experimento tres sentimientos que quiero compartir con nuestros lectores.

Número 124

Año 50 | 2001 Artículos Cincuenta años después Pedro Suñer Pórtico Fundamentación de la filosofía primera. Síntesis de mi labor filosófica sobre esta fundamentación Juan Roig Gironella Dios y el hombre, en San Agustín Joan Pegueroles Dos notas sobre la libertad...