El mundo de la vida

La intención de estas páginas podrían resumirse así: una investigación fenomenológica sobre la vida en su conjunto sólo puede tener éxito si se sube desde el método fenomenológico a un método metafísico.

Suárez y nosotros

Una hermosa tarde de Semana Santa, el miércoles 14 de abril de 1954 (extraña coincidencia del aniversario vigésimocuarto de la Segunda República española… !), me recogí frente a la casa natal de Suárez, en Granada, delante de la Capitanía General, a los pies del cerro de la Alhambra, exactamente al lado de la pintoresca y mudéjar Casa de los Tiros. Contemplando aquella morada, edificada por el abuelo del ilustre maestro, héroe de la Reconquista de 1892, contra los Arabes, y constructor de una Granada nueva, venida otra vez al cristianismo, yo pensé en una muy aguda observación, hecha por José María Alejandro, comparando al gran pensador granadino con su sitio natalicio y diciendo: «fin de un pasado y comienzo de una nueva historia, fin de reconquista y comienzo de reconstrucciones, transparencia y claridad en la profundidad fascinante de un cielo incomparable, el primer cielo que vio el filósofo español».

Juan Bautista Manyà, filósofo: Semblanza histótico-bibliográfico-doctrinal (1)

Juan Bautista Manyà Alcoverro (1884-1976) merece, para nosotros investigadores y docentes de la filosofía, que se le preste toda nuestra atención. Manyà ha sido un filósofo, sí, de corte especial -«per compte propi» como solía autocalificarse a sí mismo-, pero plena y auténticamente filósofo. ¡Por muy teólogo, historiador, poeta y catalanista que a la vez haya sido! Filósofo original y, según nuestra honrada opinión, auténticamente genial.

La libertad humana

La idea por la que el hombre es un ser individual cuyas distintas manifestaciones no obedecen a sustancias distintas ha ido recorriendo diversos sistemas del pensamiento humano. Esta no clarificación y confusión tiene tal vez su origen en aquellos pensadores mecanicistas como Demócrito, Anaxágoras, etc. Para algunos todo es materia, para otros todo es espíritu.

Notas de metafísica Agustiniana

Conocemos el nombre y el ser inefable de Dios, porque El mismo nos lo ha revelado: Dios es el mismo Ser (ipsum esse), el Ser por antonomasia (ipsum esse se vocari respondit). San Agustín, en ocasiones, fuerza el lenguaje y emplea esta expresión sorprendente: Dios es ES (non aliquo modo est, sed est EST).

Número 82

Año 29 | 1980 Artículos Notas de metafísica Agustiniana Joan Pegueroles La libertad humana Narciso Torres Riera Juan Bautista Manyà, filósofo: Semblanza histótico-bibliográfico-doctrinal (1) Felipe Iriarte Fernández Notas y documentos Suárez y nosotros Alain Guy El...